Sangre inerte Como cada año ha vuelto a visitarme... Casi ocultándose, sentado frente a mí, sólo lograba articular preguntas de una superficialidad irritante; sin levantar nunca la mirada, absorto en el movimiento de sus manos, ignora las respuestas. Un rito anual en el cual se han establecido unas pautas, como en todo lo que me rodea.
Cuando viene trae, incrustados en el pecho, todos los recuerdos que, poco a poco, me han creado. Es como si en él no pasase el tiempo y, al verle, siento náuseas... me cuesta creer que ese ser gris que se alza ante mí sea mi sangre... Cree tan sólo en las convenciones sociales; no tiene un pensar propio, una mente libre. Es un muñeco ligado al mundo.
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