Soga de papel

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lunes, marzo 06, 2006
  Moralidades
Me río de tí, maldito iluso, porque crees en la existencia de un Dios salvador y misericordioso. Me río de tí que bajo esa creencia has basado tu estúpida vida.

¿Compasión? ¿Fraternidad? ¿Moral?

¿Qué sabe el ser humano de eso? Son palabras de vacuo significado que tan solo pretenden esconder la hipocresía humana para continuar respirando sobre su superficialidad.

La única hermandad que conserva el hombre es su odio hacia su propia existencia; la única compasión por la que luchan y se desviven es por la que los otros puedan sentir de si mismos y la única moral que siguen es aquella inculcada a cincel y martillo en la cual ni creen, siguiéndola tan solo por puro instinto y temiendo las represarias a sus rebeldías.

Cráneos marmóleos que en si tan solo contienen la nada. ¿Crees en un Dios que lo conoce todo? ¿En un Dios que decide si vives o mueres? Entonces deja tu crucifijo y mirame, arrodillate. Cree en mí.
 
domingo, marzo 05, 2006
  Noches
Nunca debí dejar de ser un lobo solitario. Fue ella, fue la sociedad que la envolvía, lo que acabó de enloquecerme.

Recuerdo noches calmadas en la que sólo había tiempo para las sonrisas, las miradas furtivas que no pretendían decir nada pero accidentalmente lo decían todo; los prolongados silencios que se tensaban por la intensidad de nuestros sentimientos. Sentir tanto y no poder articular palabra.

Ella y yo danzando en el borde de distintos mundos, desconociendo el pasado y el futuro del otro; ignorantes de los secretos ajenos pero hechizados por el místico halo de seductora intriga. Amándonos sin ser concientes de ser correspondidos. Sintiendo cada compás del silencio como un arma de doble filo oxidado.

Sus ojos, que ocultaban la crisálida de la desgarradora desesperación. Mis manos, que ocultaban el olor que evidencia el carmín de la sangre.
 
viernes, febrero 03, 2006
  Amor
Arde otra vez el infierno en mis entrañas cuando, con voz calmada, pausada, susurra otra palabra, que como melodía acaricia el aire. Me mira tras el cristal de sus gafas, con sus ojos inexpresivos que ocultan una mente prodigiosa, un mundo eterno en el que el hombre se perdería en su infinito.

Sólo su bata blanca la separa de mi realidad, una barrera fina que me prohibe tocarla.
 
martes, abril 26, 2005
  Ritual

Saltas de la cama, te desnudas, te duchas, te afeitas, te vistes, te tomas algo mientras acudes al noticiario para contemplar el macabro parte de los muertos del día anterior y, finalmente, sales de casa. Y otro día, cada día, igual. El mismo ritual, la misma rutina. Cada gesto automatizado al milímetro para que no quede siquiera un recoveco para el pensamiento.


Y hoy, por fin, de tanto que perfeccionaste tu vida, dejaste de ser hombre.

 
lunes, abril 04, 2005
  Devoción
Mi único consuelo es el haber prolongado tu sufrimiento en tus últimos alientos de vida, sí amor, morimos juntos. Cada uno de aquellos últimos latidos era como una punzada diabólica que penetraba mis entrañas buscando algo ajeno a la carne para alimentarse: mi mente. Infecciosa araña que extendía su tela entre mis tejidos y devoraba, y aprisionaba, y corrompía todo lo que con sus finos hilos acariciaba.

Prolongué tu sufrimiento, porque te quise con la misma devoción que un creyente a su dios... Sí, sí, sí... Amor, fuiste la única persona a la que amé en este mundo, pero no podía... no podía perderte. El cristal se deshizo en agua en mis manos.
 
miércoles, marzo 23, 2005
  Cuervos y ponzoñas
Hoy los cuervos entrometen sus picos curvados y retorcidos en si mismos en los intestinos y me descarnan las costillas. Pero, aun desangrante, arrastro las negras entrañas por la gravilla. Y avanzo.

¡Cuervos y buitres! ¡Sucias águilas carroñeras! Seguid inmóviles porque yo avanzo, y lo hago hacia vosotros. Hoy quiero yo vuestra carne.
 
sábado, marzo 12, 2005
  Abstinencia
Otra vez, otro día. Heroina, cafeína, cocaína, morfina, éxtasis... ¿Quién sabe lo que corre hoy por mis venas? Siempre igual, siempre la misma mierda.

Y sin embargo, mientras el cuerpo yace sobre el charco de un sucio callejón a la salida de algun antro, la mente flota. Viajas a recodos insospechados de la razón y descubres otro nuevo pedazo de conocimiento que, aunque inseguro, sacia tus ansias. Trotas sobre los viejos filosofos y sientes las mareas de todas las pasiones. Arrebatas de Dios la verdad y sientes su poder mientras sigues con el camino a su destrucción.

No, no soy otro adicto, mi cuerpo no lo es. Mi mente solo se siente viva con las drogas. El cuerpo perturba el alma. Solo es la maldita razón que necesita de un cuerpo muerto para alcanzar el orgasmo del conocimiento: mens sana in corpore insano.
 
martes, marzo 08, 2005
  Persecutor
Te deslizas como sombra que acecha en el oscuro día, cubierta de cuero, pálida, gata translúcida de ojos llameantes que esperas el momento propicio para dar un nuevo paso, para desgarrar el hilo que teje la vida y unírlo a tu manojo de muerte.

Allí, en la esquina, vestida con cuero ceñido ocultas tus ojos entre tu cabello. No quieres que lo sepa, pretendes parecer otra persona que camina por la calle; pretendes simular que no me vigilas, que no esperas alcanzarme y arrancarme con tus uñas, (sí...tú: muerte, duda, vida) el último aliento que queda de vida en este cuerpo inherte.
 
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