Soga de papel

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martes, diciembre 28, 2004
  Miedo al miedo

Hubo un tiempo en el que se presentaron circunstancias felices, sin embargo estuvo dominado por un temor al vacío futuro que dejan los acontecimientos efímeros y no eternos. Ahora, en la más absoluta miseria, tan solo puedo sentir. Sientes sin deambular en los recodos de la consciencia, diabolizando la anterior existencia, o mejor dicho, tu inexistencia. Ahora, respirando los aires fétidos, alientas los futuros vientos mejores. Pues cuando te transformas en la bestia tan solo quedan ángeles por ver.

 
jueves, diciembre 23, 2004
  Sonrisa letal
Sus gritos se ahogaban mientras mis manos apretaban su cuello, su tez enrojecida mostraba una mezcla de odio y miedo que sólo incitaba a mi venganza. Él luchaba para liberarse de mí, pero a medida que los segundos pasaban, sus fuerzas iban disminuyendo y sus histéricos golpes se transformaban en la débil defensa de un niño de siete años...

Sus ojos se entornaron y finalmente su corazón dejó de latir, yo... seguí apretando hasta que pude oír el crujir de su garganta y mis dedos se hundieron entre su carne. Me levanté y le miré por última vez: al fin su sonrisa sarcástica había desaparecido.
 
martes, diciembre 21, 2004
  Infancia

Lo que más recuerdo de mis primeros años de consciencia son las tardes oscuras y frías y el olor de páginas de libros que llenaban las horas que se sucedían vacías. Sin embargo, lejos de los mundos que ambientaban los cuentos de Poe, todo a mi alrededor parecía inmóvil, parado, frío. Realmente gélido y más terrorífico que las historias macabras que se iban convertiendo en una evasión, un mundo idílico en el que guardar la esperanza. Quizás todo lo que ocurrió aquél día fuese un simple intento desesperado de cambiar ese entorno.

 
lunes, diciembre 20, 2004
  Susurros
Gritos, sólo oía gritos. Críticas mordaces de aquellos que se creían con juicio para insultarme. Ecos, susurros que penetraban en mi mente estallando en alaridos.
¿Por qué aguanté tanto?

Palabras nocentes en las que mis ejecutores se regodeaban en cada letra que sus putrefactas gargantas emitían... Ruidosos y molestos.

Yo... sólo busqué la solución: apretar sus cuellos y atrapar sus palabras en la tráquea, ahogarlos con ellas; abrirlos, para extirpar sus insultos de sus cuerdas vocales.

No sólo busqué... Si no que encontré algo que los apagaba.
 
jueves, diciembre 16, 2004
  Abismos de soledad
La suave caída plumífera de la vida sobre el infinito abismo de la muerte, todo marcado por el compás del reloj.

¡Negro! ¡Rojo! ¡Púrpura!
¡Púrpura del dolor en las sienes oprimido!
¡Rojo de sangre que se clave punzante en las encías!
¡Negro del roze helar de la guadaña en las entrañas!
Rojo quemar del magma que aguarda la caída...
 
domingo, diciembre 12, 2004
  Desahogo
Las lágrimas no derramadas se cristalizan y se clavan en la retina. Los gritos acallados rebotan en eco infinito dentro de la cabeza...

Y en el momento en que las manos se ensangrientan, en el instante que liberas otra alma del dolor mortal, descansas. Gritas. Lloras. Rompes el corsé de alambres que te estruja el cuerpo, disuelves el manto negro que te oculta la verdad: percibes la realidad, te liberas.
 
martes, diciembre 07, 2004
  "Te quiero"
Esa voz amarga, que me quiebra, articula aquellas palabras que tanto odio. Que simulan ser ciertas cuando su falsedad está patente en cada maldita letra pronunciada.

Me confunde y en burla grotesca se repite, y se jacta de ello. Finge orgullo y amor de madre, finge nobleza en el acto... Toda ella es mentira, es teatro, máscara...

Una mueca de soberbia cubre toda su cara. Soberbia, egoísmo, orgullo, crueldad... Olvida que soy su hijo, que es mi madre, y me mancha con su cuerpo.
 
miércoles, diciembre 01, 2004
  Luz y maldad
Amanece y la luz distorsiona la ciudad. Ensombreciendo aún más los callejones oscuros de gatos negros. Iluminando grotescamente la pomposidad artifical de la ciudad moribunda.

Y anochece y la ciudad se ilumina de azul. La luna desata la furia humana; el orden y la ley se vuelven efímeros. Violaciones, putas y ladrones: la ciudad muestra su verdadera cara.

Sobre el asfalto negro se derrama la sucia lluvia en su último intento de purificación. Fluctúa la gota silenciosa sobre la inmensidad de los puentes de granito. Lluvia que se funde en lágrimas de la ciudad decadente.
 
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