Soga de papel

39.55 ;2.73
lunes, noviembre 29, 2004
  Sangrienta libertad
Arrancó de mí lo que me quedaba de humanidad. Mis últimos pasos de conciencia, mi último aliento de piedad. Su mirada vacía, perdida, se clavaba en mí como mil cuchillas que atravesaban mi mente, mi cerebro, todo mi ser.

Mis manos temblaban excitadas, el color carmesí de su sangre se expandía por el suelo, mi corazón empezó a latir de nuevo a la vez que el suyo se paraba. Grité, quizá de miedo, no sabía lo que había hecho y empezaba a comprender lo que era, en qué me estaba convirtiendo... Sin embargo no sentí nada, una paz inquietante que me llenaba de miedo. El haber arrebatado una vida humana, mi primera vida humana, no me aterraba, ni me dolía... era mi reacción, mi insolente frialdad hacia la muerte, el infinito alivio que sentía.

Grité, con todas mis fuerzas, lo admito... pero lo hice porque realmente no me importaba lo que había hecho, porque sólo en ese instante creo sentí miedo de en lo que me había vuelto, porque sabía que podría vivir con ello sin ningún sentimiento de culpabilidad ni duda... con satisfacción. Era yo o ellos.

¿Era miedo o la excitación que se siente al haberse liberado al fin? No lo sé, y quizás eso ya no importe.
 
jueves, noviembre 25, 2004
  Miradas éticas
Se clavan las oxidadas dagas escarpadas. Desgarran las afiladas lanzas. Se fijan en la cabeza las miradas de ojos flameantes: miradas iracundas. A favor de la libertad, las cadenas. En clamor a la justicia, la venganza. El demonio para adorar al Dios.

El bien en el mal, el mal por el bien: todo es mal. Maldad de putrefactos valores morales, sociedad decadente. ¡Cólera, ira, odio, rencor de miradas ofuscadas en el nombre del bien! Yo, sereno, tranquilo y sosegado; me pregunto y reflexiono ¿qué es el mal? El bien nace del mal, del verdadero mal. Adoremos al bien: pequemos.
 
miércoles, noviembre 24, 2004
  Holocausto mental
Ese papel, esa soga fina, me mantiene aquí preso; la pluma le sirvió de arma, condenado por hacer lo que supuestamente no está bien hecho.

Ahora corren sus drogas por mis venas, durmiendo mente... no el cuerpo, que despierto agoniza por unos segundos de real sueño.

La cuerda se estrecha, rompe arterias y venas, hiere músculos, hiende en la sangre contaminada por sus agujas. La habitación se estrecha, un blanco que ciega mis ojos recubre las paredes y el techo, un blanco demasiado luminoso, demasiado puro. Lo único puro que he visto.

Quieren que olvide mi pasado, que no recuerde mis tormentos... no es lo que deseo, yo moriría, sería otro... ¿O no? ¿Soy yo el mismo que ayer?
 
lunes, noviembre 22, 2004
  Tiempo eterno, vida eterna
86.400 eternos y dolorosos segundos diarios. 115.200 latidos golpeando como martillos directos al esternón. El reloj en la pared se mueve marcando el compás de la grave canción del corazón. Es a cada movimiento, a cada segundo, un estrépito golpeando directamente en las sienes.

Tic, mil truenos retruenan en la cabeza, el dolor se hace insufrible, las costillas se clavan en el alma, se anuda la garganta: te falta el aire.
Toc, se bombea el ácido por las arterias, sientes el fuego extenderse por el cuerpo, corroyendote los ojos.
Tac, patea el pasado en las sienes, rememoras el tiempo mejor, el tiempo que no fue eterno.

¡Basta! ¡Tiempo, detente! El dolor es ya insufrible.

Tic, toc, tac...
Es el tango del reloj y el corazón, es la danza de la muerte del alma.
 
miércoles, noviembre 17, 2004
  Belleza
“La belleza es efímera, algo que con la vejez desaparece”

Esta afirmación siempre me había turbado… ¿Todo lo hermoso se perdía con el tiempo? ¿Cómo se podía parar? El tiempo atacaba impasible a su finas pieles y las agrietaba, arrugaba… al igual que agriaban su carácter, su alma.

Con tan sólo nueve años comencé mi búsqueda hacia la conservación eterna de aquello tan digno de admiración del ser humano. Lo único realmente digno de la persona, y lo encontré:

Fue en un museo, ante las imponentes estatuas griegas, que me planteé la posibilidad de conservar la belleza humana en el mármol… Pero sabía que una estatua nunca podría albergar la síntesis de la belleza física y espiritual de una persona… ¿Qué podía hacer? ¿Cómo conseguir parar el tiempo de una persona?

Casualmente encontré la respuesta en otro museo, un museo de ciencias naturales… Conservaban a los animales de tal forma que parecía que estaban vivos, que respiraban. Disecar el cuerpo, disecar el alma.

Ese día me planteé crear mi propia galería, privada. Estatuas que parecieran estar vivas, que mirándolas pudieras leerles el alma.
 
domingo, noviembre 14, 2004
  Insomnio
Tardes insomnes, la cafeína fluye por las venas. Todo es un eterno sueño inconciliable. Nada es, todo se sucede cíclicamente ajeno a la mente sumergida en formol. El tiempo tictaquea insolentemente. Delirio onírico. Delirio hipnótico. La realidad ya no existe, todo es sueño.

Sumido en la fantasía rompes con las reglas: destruyes, violas, matas. Y solo en ese instante la fantasía se vuelve sueño: duermes, duermes profundamente. Te despiertas rodeado por la macabrería; entonces te das cuenta de que la vida no es sueño, es insomnio.
 
viernes, noviembre 12, 2004
  Miradas
Odio sus ojos, sus miradas huecas y vacías que solo expresan odio, que siempre me miran. ¿Son iguales entre ellos? Esclavos de su mundo.
Todos, todos tienen las mismas expresiones, miradas; mis padres, mi hermano, mis compañeros, todos; hasta los médicos que hoy me tratan.

Odio sus ojos, quiero arrancárselos, eliminar sus insolentes gestos y condenarlos a la oscuridad del hombre ciego… Pero sé que no pararían, seguirían mirando, observando indiferentes lo que hago… Llamándome loco.

Aquí, en estas celdas, nadie mira así… Sus miradas se pierden en un punto invisible, te miran como a un igual… ¿Será que nos consideran locos porque miramos diferente? ¿Porque no queremos ser como ellos?: Perros obedientes de sus amos.

¿Estoy más loco yo, que he conseguido ser libre, o ellos, que se odian y permanecen enjaulados en el mar de personas al que sirven?
 
martes, noviembre 09, 2004
  Tierra
Detrás de la ventana, siempre detrás, se oye el caer de la lluvia. Entra en el cálido salón el frío olor de tierra mojada. Te invaden los recuerdos, rememoras con la mirada perdida en el horizonte turbio: es día de tormenta también en tus entrañas. Ojalá pudieras descansar eternamente bajo ella, la tierra, penetrado por su nostálgico olor a tiempos mejores, siempre mejores. Pero no, todo son truenos, relámpagos, chispas, desenfreno, huracanes. Recuerdos, flashes de hipócritas sonrisas, retumbar de gritos coléricos... A algunos les falta aliento para agradecerme la paz eterna.

Estúpido, ¡tragate tu propia creación!¡Tragame y que me traguen los gusanos!

Barro, tierra húmeda a la que todos vamos... tragame.
 
lunes, noviembre 08, 2004
  Monotonía caótica
Las paredes de mi habitación evocan a mi infancia: unas paredes lisas, desnudas y frias cuyo contexto son gritos. No sé si entre ellas me siento seguro o en peligro, simplemente a veces no sé si estoy aquí o en mi casa y debo mirar el resto del mobiliario de mi habitación (una simple cama) para recordar donde estoy. Por la noche reina una especie de caos mudo que a veces se rompe en gritos y llantos.

Por el día reina la monotonía que ha estado dominando mi vida durante los últimos años, el mismo silencio incómodo, el mismo número de pastillas, las mismas visitas al baño, las mismas actividades y las mismas comidas... Perfecta monotonía creada para "la mayor comodidad de todos los pacientes".
 
sábado, noviembre 06, 2004
  Perversión
Sus piernas enrejadas, sus curvas volcánicas ascendentes hasta sus labios de puro magma y los ojos estrellados. Un fulgor, un fuego violeta recorriendo desde las extremidades por las venas hasta el glande.

Tenía 14 años, era mi primera prostituta.
 
jueves, noviembre 04, 2004
  Búsqueda
Mi mirada se diluía en aquel mar de personas que era Madrid, todos caminaban preocupados en sus propios asuntos sin saber que frente a ellos había una persona que ya había cruzado el límite, que ya había matado para dejar de sentir como se moría.

No pude evitar reír, y caminar entre ellos…
Sutil burla de un enemigo que busca su nueva víctima entre un rebaño de corderos.
 
miércoles, noviembre 03, 2004
  Placer
Sentado sobre el cuerpo, mis manos sujetaban sus pómulos aun calientes. Contemplé mis brazos llenos de cicatrices autoinfringidas. Sólo aquél que ha sufrido la mordedura de Dios en el alma es capaz de entender el placer sentido cuando, por un instante, mientras la cuchilla atraviesa la carne y la piel, el corazón deja de amartillar el pecho. Entonces, en ese instante, sentí la misma sensación. El descanso, el nirvana: el placer elevado al orgasmo. 
sogadepapel@hotmail.com
LINKS
Diario de un impresentable
Susurros
ARCHIVOS
octubre 2004
noviembre 2004
diciembre 2004
enero 2005
febrero 2005
marzo 2005
abril 2005
febrero 2006
marzo 2006

Sindicar

Powered by Blogger
Weblog Commenting by HaloScan.com